| Escrito 43 de 2010 al Alcalde de Illescas |
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| La Asociacion Ciudadana se pronuncia - Comunicados al Ayuntamiento | |
| domingo, 07 de noviembre de 2010 | |
Sr. Tofiño: ... "Ha tratado de amedrentar a los afectados e intenta conseguir que injustamente se castigue a las personas que no han acatado sus decisiones." Sr. Tofiño:
Hemos pretendido en los escritos de las últimas semanas, que usted recapacite y medite sobre si sus actuaciones están acorde con la inteligencia, veracidad, prudencia, responsabilidad, humildad, y amabilidad, seis de lascualidades que en todas las culturas y desde tiempo inmemorial, vienen considerándose imprescindibles en todo buen gobernante .
Permítanos que hoy le hagamos unas consideraciones respecto a una séptima cualidad también imprescindible en un buen gobernante: la SOLIDARIDAD.
La solidaridad es el respeto y el apoyo a las causas justas.
Se defiende la solidaridad como el valor que consiste en mostrarse unido a otras personas o grupos, compartiendo sus intereses y sus necesidades.
La solidaridad implica no sólo ayudar sino también un compromiso con aquellas personas a las que se les brinda esa ayuda.
La solidaridad se produce como consecuencia de la adhesión a valores y tiene como fin el ser humano que por cualquier causa está sufriendo.
La solidaridad supone ayudar a alguien sin recibir nada a cambio y mejor sin que nadie se entere, con lo cual supone que hay que ser desinteresado.
La solidaridad tiene como móviles la justicia y la igualdad.
Todo gobernante, por su cargo, está obligado a adherirse a las necesidades de sus ciudadanos y a responder favorablemente a las justas necesidades de los mismos y a tener el sentimiento de ayuda para quien más lo necesite en cada caso.
Pero para ser solidario, y ahí puede que esté el problema, hay que:
-- querer y saber escuchar
--sentirse servidor de los demás
--ser capaces de comprender el mal que se produce al no ayudar y al mostrarse indiferente ante el dolor (mucho más cuando se es la causa de ese daño)
--ser capaces de disfrutar al cumplir los compromisos adquiridos.
Lo único que iguala a todos los seres humanos es la muerte y usted debía mostrarse solidario con el dolor que dimana de ella.
Usted Sr. Tofiño se debía sentir afectado por la necesidad espiritual que tenemos al desear algo tan simple y tan elemental como es descansar con nuestros seres queridos, y esa necesidad nuestra, usted la debía sentir como si fuera propia.
Motivos legales que justifiquen su actitud Sr. Tofiño, no existen, usted lo sabe mejor que nadie. Es usted el único causante de esta situación.
Y aún si existieran motivos (no es el caso) que no justificaran la consecución de nuestro deseo, usted Sr. Tofiño, debía haber hecho hasta casi lo imposible para que se pudieran cumplir nuestros deseos.
Más no está actuando así, ha hecho todo lo contrario de lo que esta Asociación cree que es su deber. Ha tratado de amedrentar a los afectados e intenta conseguir que injustamente se castigue a las personas que no han acatado sus decisiones.
No nos asusta Sr. Alcalde; lo importante es tener razón y trabajar por la verdad.
Nada degrada más al hombre que arrodillarse ante la injusticia, y usted mejor que nadie, le repetimos, sabe que su comportamiento es injusto.
La democracia no es el silencio, es la claridad con la que se puedan exponer los problemas y la existencia de medios para resolverlos. Esta frase no es nuestra, es la manifestación de un conocido político español.
Usted hubiera querido, indudablemente, que ante lo que esta Asociación considera un tremendo y grave atropello hubiera habido silencio y nadie se le hubiera enfrentado. No soporta que expongamos claramente nuestros problemas y usted es, no sólo contrario a tratar de resolverlos, sino que ha sido y es el causante de los mismos.
Díganos ante esta situación por favor, qué clase de democracia nos está haciendo vivir Sr. Tofiño y de qué solidaridad puede presumir.
Este año ni en esta pasada festividad de Todos los Santos han sido capaces de limpiar adecuadamente el antiguo cementerio. Han barrido por encima el pasillo central y han limpiado los aseos; también han plantado unos geranios en las jardineras, que por no regarlos ya empiezan a estar mustios. Por los rincones deba vergüenza mirar por la suciedad que había. Los empleados de la Concesionaria manifiestan que ellos no son los responsables ni quienes tienen que cuidar de la limpieza. Por ello creemos que ustedes les tienen que informar de que están equivocados, enséñenles en Decreto 72/99 y el Reglamento Regulador y oblíguenles a tenerlo limpio.
Atentamente. |
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